Las cosas que quiero hacer contigo.

Las cosas que quiero hacer contigo.

Por Priscila Vega

Leí una lista de cosas que un alguien quería hacer con su alguien y pensé en lo que yo quiero hacer contigo.

Quisiera, primero, que me besaras como en un día de marzo, y te mintieras luego de no quererme y creértelo. La honestidad de diciembre: el no perder nada por el nada, porque no somos nada, y como detalle, los mensajes de junio, la última mirada de julio y una luna llena como la de siempre.

De vuelta ese domingo en el que amanecí sola y me asusté. Luego te vi entrar con mi desayuno. Mi café como me gusta y esas bermudas horribles ¡tíralas ya!

Quiero ver una película de las que te gustan, en tu cama o en la mía, compartir una caja de mi cereal favorito y llenar la colcha de migajas, que te enojes y te bese hasta que quites esa cara de puchero.

Dormirnos desnudos y despertar así, y así…no acordarnos del tiempo, que estás sólo para mí y yo para ti.

Quiero pasear tomada de tu mano al perro que odias, decirte que conocerás a mi madre sólo para ver nervioso al hombre que según  “no se pone nervioso con nada”.

Quiero verte bailar con Charly García -arrítmico-, que en los versos te acuerdes de mí y voltees a cantarme -chipi chipi bombón-. Que me pidas huir por tercera vez, te diga que no y esperar la cuarta.

Quiero ver tus fotos y dejar de sentir. Te quiero aquí y que sientas conmigo.

Quiero que tomes de mi cabello negro y lo cepilles hasta quedarme dormida o me despierte y dé una vuelta que de pronto quede arriba de ti, percibas lo mucho que te quiero si me desabotono la blusa, me quito los jeans y quedo en calzones; me lo quito de a poco mientras sientes el bamboleo de mi cadera suave… suave para ti.

Sólo soy tuya y tus ojos sólo me ven a mí.

Yo estoy dispuesta a todo por ti, quédate.

Yo te entiendo, no pasa nada si te quedas.

Un par de cervezas juntos y un fin de semana en alguna playa acostados en la arena húmeda, envueltos en el sonido de las olas, donde no tenemos que decir nada y nos comunicamos mejor que nunca. Acariciar tu piel bronceada, besarte el cuello y que me sepa salado por el agua de mar. Que cantemos fuerte y lloremos luego por la profesión que cada quien escogió.

Quiero que tomes un avión para ir a desayunar-comer-cenar(nos) el domingo, podemos pasear por Álvaro Obregón, donde me pediste quedarme contigo la vida entera y te dije que no. Y que te regreses el martes cuando ya me valga madres y luego te llore porque te fuiste  –no importa que yo fui quien te echó-.

Quiero que dejes mis cosas en tu carro, mi foto en tu cartera. Quiero ir en carretera dormida en tu brazo y pensar que sí me puedo/quiero enamorar; bésame con los ojos cerrados. Quiero ver el cielo tomada de tu mano, sobria y no sobria.

Quiero un abrazo que dure hasta que puedas darme el que sigue.

Quiero que no me olvides.

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