El adiós es opcional, quédate.

Sí, hay días en los que te extraño y me quedo dormida intentando igualar en mi casa el olor de tu café, tu loción o tu cigarro.

Aun te escucho caminando de madrugada, mi negro, ¿Sabes algo? Cuido de tus plantas como lo hacías tú, las riego cada tercer día para nunca verlas tristes –como contabas-. No es cierto, lo digo por que sé que eso te hubiera gustado, la verdad es que las dejé secar, vi una flor triste, las naranjas se volvieron amargas, las vi morir una a una sin hacer nada y los pájaros que decías eran tus amigos, pasan sin ver.

¿Qué crees? Me dejé crecer el cabello como tú sugeriste y te aseguro que he comido bien, aunque ya no juego basquetbol –no fui buena trabajando en equipo- dicen que por eso no soy tan alta. Te confieso algo: odio los deportes.

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