Lunes

Lunes
Por Priscila Vega

Llegó a mi departamento después de la media noche. Sabía que la puerta estaba abierta para que entrara sin avisar, yo lo esperaba entre sueños.

Dormía en mi cama con esa pijama azul y lunares blancos que él me compró días antes. Se acercó despacio y me rozó suavemente con la punta de la nariz haciendo círculos pequeños en mi hombro, jalando a mordidas mis aretes; me despertó con un beso juguetón en la oreja, sentí el cosquilleo de su barba en mi cuello. Lo jalé a la cama.

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